Venezuela, Navidad, arepas y hallacas

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El Sibarita | Bon Vivant.-

Hablar sobre Venezuela es hacerlo sobre una tierra rica, abundante y diversa, y cómo no, comida deliciosa, que con el despunte de la cocina peruana, tanto tradicional como chifa, ha captado mucha más atención y con justa razón. Ya cerca de la época navideña, siempre es un placer conocer qué acostumbran cenar en la tierra de Simón Bolívar, y aunque los platillos más emblemáticos  de cada país son distintos a los que acostumbran servir en las mesas mexicanas, siempre guardan similitudes los fogones latinoamericanos, en este caso, los dos venezolanos más conocidos, también tienen su base en el maíz: las arepas y las hallacas.

Posiblemente el plato más emblemático sean las arepas, cuya paternidad comparten con colombia, y son parte de la cultura con presencia diaria en las mesas de todo el territorio venezolano, ya como acompañante, ya como plato único. Y es que las arepas son pequeñas gorditas,  (representaron originalmente al disco solar), hechas con harina de maíz, que acompañan casi cualquier cosa comestible. A mí me gustan las típicas, con queso y mantequilla, especialmente las abombaditas, rechonchas y gorditas que se sirven en la parte central del país, mientras que las “telitas” (arepas delgadas) son típicas de la región de los andes, aunque muy sabrosas igualmente. También hay la versión dulce, con piloncillo y anís, que es deliciosa acompañada de queso fresco, especialmente si precede a un desayuno.

Arepa es una palabra antigua, viene del vocablo cumanagoto erepa, que significa maíz, el cual es el ingrediente básico en su preparación. Terminando con las arepas, he de contar que los rellenos que  más me gustan son, como ya dije, mantequilla y queso, aunque también me chiflan con perico (huevo revuelto con jitomate y cebolla), con suero de leche, con caraotas (frijoles) negras o con carne mechada; aunque también las hay de mariscos, pollo, mortadela, jamón y aguacate.

Punto y aparte de las arepas, uno de los platos mas reconocidos de su gastronomía es la hallaca, platillo tradicional omnipresente en las cenas navideñas. Se elabora con la misma masa, que se tiñe con semillas de onoto (achiote) para darle un tono amarillo. Luego, la masa se extiende sobre hojas de plátano y se rellena con un guiso compuesto de carne de cerdo, res y pollo, aderezado con paprika, tocino, aceitunas, vino y pasas. Posteriormente se envuelve y se cuece al vapor.

¿A que seguramente te ha recordado a un tamal, cierto? Para todos los versados en esas lides, efectivamente, tanto por su confección como por su modo de cocción puede tratarse de lo que en México se conoce como tamal. Hallaca es un término derivado del guaraní ayúa, que significa mezclar o revolver, aunque también hay quienes opinan que viene de otra palabra guaraní que significa paquete, por su forma de envolverlos.

Así como los chiles en nogada son símbolo del mestizaje en este maravilloso país, en Venezuela ocurre lo mismo con la hallaca. Los ingredientes nativos como la hoja de plátano y el maíz, se fusionan con las aceitunas, el cerdo, la res, el vino y las pasas. Lleno de olores, colores y  sabores, es un ícono de la cocina de ese país.

Cualquiera que sea su origen o su nombre, en estas navidades, seguramente más de un hermano venezolano, ya sea en sus tierras, ya sea en el exilio, se deleitará con los sabores, olores y colores de su cocina, que es, como toda cocina a su país, alma y sustento de la identidad, del amor más puro y más célebre: el amor a la comida.

elsibarita@chef.net

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