Sabor

Un pirulí tricolor de infancia

fundió en mi boca tres gustillos:

grosella carmesí, lima esperanza

y anís blanquecino rebosante.

Luego en mi golosa adolescencia,

llegó el cacahuate nutricio y fresco

a marcar, con aceite de fina esencia,

mi caprichosa lengua para siempre.

Más tarde vino de lejos Carmelita,

con su paladar de menta campirana,

dejó tan dulce huella, que todavía,

al lamerme los labios la percibo.

No me negué a probar los caracoles,

le di gusto a gusanos y chapulines.

Supe del amargo sabor del engaño,

que canceló por un tiempo las papilas.

Hoy, la sapidez aún reina en mi boca,

porque puedo gozar de mil sabores,

que aprendí a sazonar con aromas.

Gracias le doy al autor de tal prodigio.

Gregorio Campos Huichán

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