Quién es y cómo llegó a ser colaborador de Ketzalkoatl

Desde entonces, escribir para Ketzalkoatl ha sido una tarea prioritaria en mi vida. Y una que me encanta. Puedo, sin sentirme fuera de lugar, tocar los temas político-económicos que están potenciando la destrucción de este país y el derrumbe de la civilización global; hablar de “ecología profunda”, como le llamamos aquí.

Armando Bayona Celis | Biólogo y Cartógrafo.-

Al poco tiempo de mi llegada a Querétaro, en 2001, tuve la suerte de ser contratado como investigador en el Centro Queretano de Recursos Naturales (CQRN) , para dedicarme a proyectos relativos al medio natural, la vegetación y el suelo, temas de los que había estado un poco alejado. Me fui adentrando, pues, en el ambiente del ambiente (si me valen la redundancia), la gente y las instituciones queretanas dedicadas a esos temas y, sobre todo, a una problemática bien definida y cada vez más álgida que, en la ciudad de donde venía yo, existía sólo en una proporción bastante menor.

En 2002, me invitó Pamela Siurob a escribir en un suplemento que su asociación publicaba cada 15 días en el Diario de Querétaro, “El Informador Ambiental”. Claro, acepté con mucho gusto. Al dedicarme a la elaboración de textos para difundir aspectos ambientales, me fue necesario buscar, más allá de mis temas de siempre, las causas de lo que estaba pasando, contar con un marco de referencia que me permitiera explicarle a los lectores (y a mí mismo) los porqués de la problemática ambiental para llegar a proponer soluciones viables o, al menos, puntualizar por qué lo que se estaba haciendo o dejando de hacer no la resolvía.

Pasó que el contenido de mis colaboraciones en “El Informador” se fue volviendo cada vez más económico y político, que sin duda se salía un poco o bastante de la temática del suplemento, porque, a mi modo de ver, las causas de la problemática ambiental, el deterioro y la pérdida de los ecosistemas, la creciente escasez de agua, junto con la violencia, la cada vez mayor desigualdad, la pobreza creciente y la migración, entre otras cosas, son sistémicas.

Digo sistémicas porque dependen esencialmente del sistema económico dominante y su ideología, que podemos llamar capitalismo neoliberal y que está basado en la ganancia especulativa, la competencia desleal (¿hay otra?) y el saqueo sistemático del trabajo, los recursos, la cultura y la vida de los pueblos, todo justificado con la ideología del progreso… Llegué a conocer lectores que creían que era yo sociólogo. Sentía que ya no cabía. Y como había escrito sobre prácticamente cada tema ambiental, decidí dejar de enviarles mis textos.

Pasaron los años, de trabajo y aprendizaje sobre los aspectos de la naturaleza y las acciones humanas en el territorio de Querétaro, fui entendiendo más de cómo funciona el mundo y estuve cada vez más desilusionado e impaciente por el poquísimo impacto de los trabajos que hacíamos en el CQRN para corregir el rumbo suicida al que nos lleva el progreso.

Antes, por las mismas razones había dejado mi trabajo de casi 20 años en el INEGI. Los resultados de la investigación, los inventarios, los modelos, que debían apuntar hacia la creación de políticas públicas más eficaces para mejorar la existencia de todos, simplemente no se entendían o consultaban. Las decisiones se toman en función de otros factores, y con mucha frecuencia del dinero que llega a los patrimonios de los funcionarios y fondea desde mansiones hasta campañas políticas. Y con todo, seguí trabajando en el CQRN, porque es lo que sé hacer y me gusta mucho.

Y ya andaba por allí Ketzalkóatl circulando. Las escasas veces (porque no vivo en la ciudad de Querétaro) que me lo encontraba, lo llevaba conmigo, lo leía y disfrutaba. Era y es realmente un periódico distinto a todo lo demás que se publica en el estado. Un diseño muy definido, colorido y alegre; anuncios de mucho interés para el segmento del público que puede también interesarse por los artículos que contiene, digamos, alternativos y a veces densos; no está plagado de errores (¡!) y los textos son variados, sin compromisos con quienes casi todos los medios en Querétaro los tienen.

Pero la temática de muchos de los artículos es lo más notable de Ketzalkóatl: jamás en publicaciones del estado y poquísimas veces en las de México que no sean especializadas (aunque Ketzalkóatl se autodefina como un periódico especializado en ecología, urbanismo y cultura) se encuentran nombres como Iván Illich, o David Harvey, por citar dos de mis Senséis indispensables, y sorprendentemente, se les menciona con frecuencia en Ketzalkóatl.

No parece haber temas a los que este periódico le saque el bulto: en él se analizan los crímenes del Estado, antiguos y recientes; se critican paradigmas míticos y tramposos como los pagos por servicios ambientales o los segundos pisos viales; en fin, una publicación inteligente y antisistémica. Me encantó.

Y bueno, yo escribía, escribo… Pero ya saben, uno duda, no cree estar a la altura… Comencé, poco a poco, a considerar enviarles algún texto, y por aquellos días, afortunadamente, me invitaron a participar, lo que sigo agradeciendo hasta hoy.

Desde entonces, escribir para Ketzalkóatl ha sido una tarea prioritaria en mi vida. Y una que me encanta. Puedo, sin sentirme fuera de lugar, tocar los temas político-económicos que están potenciando la destrucción de este país y el derrumbe de la civilización global; hablar de “ecología profunda”, como le llamamos aquí, en donde los números apoyan o descalifican los mitos y percepciones.

He escuchado que somos muy técnicos, complejos, no sólo yo sino otros de mis colegas en Ketzalkóatl. He tratado de escribir más sencillamente, espero lograrlo, pero creo que las situaciones de las que tratamos muchas veces aquí no se dejan simplificar demasiado. Bueno, creo que este es nuestro estilo y nuestro rumbo.

Casi no conozco a nadie del periódico personalmente, soy un ermitaño acá en el Semidesierto donde vivo, pero creo que somos un equipo que comparte una serie de ideas indispensables y la convicción de que es necesario hacer llegar a más gente. Y claro, nos felicito cordialmente por seguir en esta tarea a pesar de las vicisitudes. Gracias, Ketzalkóatl, y mil gracias a los que nos leen (con dos “E”s).  Ω

bayotenal@yahoo.com.mx<z<

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