Odio

El nombre del odio no es el odio,

no crispa los nervios, no enfada,

no puede envilecer el corazón,

es simplemente una palabra.

El odio real, circula por las venas,

es rabia que desborda los sentidos,

una espina clavada en las entrañas,

es un fiero dolor agazapado.

Ya instalado en nuestro interior,

no borra ni una sola infamia,

no castiga al que nos agravia;

sólo nubla el entendimiento.

Alojado en mí desde pequeño,

me impide querer como quisiera

a aquellos que sin saber cómo,

igual se desgarran a sí mismos.

Gregorio Campos Huichán

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