Observaciones sobre asuntos políticos que poco se dicen y mucho se deforman

Algunas observaciones sobre asuntos políticos que poco se dicen y mucho se deforman en estos tiempos pandémicos

Por Armando Bayona Celis

Dejé de escuchar a Carmen Aristegui, a quien había seguido por muchos años, porque no comunican correcta o completa la información importante sobre la pandemia, y algunas otras cosillas que deforman, sea por ignorancia o cuestiones ideológicas.

Así que desde semanas atrás me he puesto a ver las Mañaneras, que no había oído más que algunos cachitos. Me impresiona la cantidad de información que se presenta cada día; el cúmulo de conocimientos que López Obrador maneja así, sin acordeones. Sí, conduce las respuestas hacia los asuntos que le importa más tocar, pero me parece claro que sus objetivos son didácticos.

AMLO es lo que tradicionalmente se conoce como un sabio. Historia, política, la situación de la naturaleza y lo social en cada pueblo la conoce. Y una y otra vez, da clases que los reporteros no entienden o no reproducen (ya he revisado los periódicos al día siguiente y no salen muchos temas realmente importantes) a pesar de que sus explicaciones son, me parece, muy sencillas, con palitos y bolitas, y que las dice una y otra vez.

A diario me sorprende, como cuando ha hablado del asunto ecológico y las comunidades del tren Maya, lo que ha dicho sólo puede saberlo el que ha estado, vivido, allí y conoce a la tierra y a la gente. Dijo hace unas semanas, que la región del país donde más coca-cola se consume, son los Altos de Chiapas, y es verdad, como todo México se ha venido a enterar ahora que se desató la polémica entre López Gatell y las refresqueras más corifeos mediáticos. Información súper especializada sobre los temas más diversos que maneja con soltura, mientras que otros ni el precio de la tortilla… Perdón, no habría que comparar pero, qué comparación con Peña Nieto que dijo que Atlacomulco, donde él mismo nació, estaba al norte del país; con Calderón que, a pesar de advertencias a las que no atendió (?), tuvo, y nos hizo padecer por años, como secretario de seguridad a un achichincle del cartel de Sinaloa.

Explica con sencillez, pero no logra llegar a mucha gente, tal vez por falta de difusión, quizá porque lo que dice es tan distinto a todo lo que habían dicho muchos gobiernos antes que él. Se generan, por incomprensión o mala leche, múltiples interpretaciones que causan confusión, miedo e ira.

Pero el cambio es innegable. No será todo lo que muchos quisiéramos, pero es innegable.

Para empezar, simplemente, se nos informa de todo, o casi, lo que se está haciendo, como nunca en México y quizá en el mundo; el presidente se enfrenta diariamente a la prensa y contesta casi todas las preguntas que se le hacen. Las acciones realizadas o en proceso se multiplican, y en el sentido de las promesas y compromisos de la campaña. Combate a la corrupción: la lucha contra el huachicol, la evasión de impuestos, los fraudes financieros… Miles de millones de pesos se están recuperando y otros tantos ahorrando. Hay mucho trabajo, y fuerte. El aeropuerto de Texcoco se canceló contra viento y marea de amparos de los poderosos. No era para sorprenderse, si AMLO ganaba, deberían haber sabido que las promesas, ahora sí, se iban a cumplir: Los Pinos, el estado mayor, el avión (con dificultades pero ahí la llevamos); así como la revocación de mandato, el bajar los sueldos de la alta burocracia y muchas más.

En el caso de la pandemia, y a pesar de la andanada de opiniones sin sustento que dicen que el manejo ha sido errático, lo cierto es que se ha dado una planeación muy clara, aunque flexible, desde principio de año: una reconversión intensa de hospitales, contratación de personal, adquisición de equipo, desarrollo tecnológico local para producir insumos de alta tecnología, capacitación y suficientes recursos para rescatar a un enfermo terminal: el sistema de salud de México, hasta dejarlo en capacidad de atender a todos los que lo requieran y disminuir el número de casos diarios para que no lo requieran más allá de esa capacidad (sí, como anillo al dedo); y así a nivel de cada estado y región.

El discurso del vocero Hugo López Gatell ha sido (pese a todas las interpretaciones estúpidas o mal intencionadas en sentido opuesto) invariable y coherente. Bien explicado, además, aunque es difícil que muchos entiendan que las cosas no son en blanco y negro, sino un poquito complicadas, como siempre en la ciencia. El “autoritario” López Obrador dejó todo en manos de expertos epidemiólogos y lo dice sin empacho. Estos especialistas son estrategas de un juego de distribuir fuerzas y aprovechar al máximo los tiempos para salvar vidas. El presidente sólo lo comenta, obedeciendo en lo esencial lo que recomiendan hacer. La figura carismática de López Gatell no le da celos ni mucho menos: sabe delegar y confía plenamente en quién lo hace. Jamás, aunque lo griten muchos comentócratas, lo ha contradicho en lo más mínimo.

No voté por López Obrador (yo no voto desde hace muchos años), lo observo diariamente, lo juzgo y lo critico, no soy incondicional de nada ni de nadie, mi trabajo por años ha sido, convencido de lo que decía mi jefe en un centro de investigación, “dudar de todo”. Sin embargo, estoy indignado por las hordas de gente que a partir de nimiedades, o gratuitamente, se rasga las vestiduras insultándolo, y de todo el costoso y perverso aparato golpista que opera diariamente contra él generando miedo, odio y desinformación desde hace ya más de una década. Así que me he puesto de su lado.

Me sorprendo a mí mismo. Toda mi vida he hablado y escrito en contra de los gobiernos que me ha tocado vivir. Y hoy tengo que reconocer y hablar a favor de lo que éste hace, porque además estoy convencido de que de su éxito depende el futuro pleno de las vidas de muchísimos mexicanos que estuvieron siempre en la desesperanza.

AMLO no es lo mismo que los demás, tiene (los que lo escuchamos “sin filtros” lo sabemos) un proyecto muy claro de país por primera vez en muchos años.

Me dirán que los anteriores también lo tenían: como nada era estratégico y la soberanía no importaba, había que privatizar todo lo posible, dejar morir todo aquello que, como el sistema de salud, no podían privatizar de un plumazo sin que se diera una inconformidad generalizada y luego privatizar las ruinas que quedaran; olvidarse de subsidiar los sectores que en muchos países del mundo se subsidian, como la agricultura; dejar todo en manos del mercado, favorecer escandalosamente a las empresas con todo tipo de prebendas y, al verse mermada la recaudación y las ganancias de empresas como PEMEX, contraer endeudamiento en proporción enfermiza que, casualmente, las financieras, calificadoras y los bancos seguirían solapando y calificando como muy positivas hasta la quiebra del país, como sucedió en Grecia hace unos años. Es un proyecto, es verdad, pero de corrupción nunca antes vista, sujeción a las tiendas de raya neoliberales y muerte para la población más vulnerable.

Conviene aclarar, por último, que los gobiernos mexicanos hoy llamados neoliberales hicieron caso en todo al modelo llamado “Consenso de Washington”, excepto en un pequeño detalle: en vez de adelgazar al gobierno, crearon muchas nuevas dependencias, contrataron muchísimo personal y subieron gastos y sueldos en una forma obscena, si tomamos en cuenta que el país se iba volviendo cada vez más desigual. Ah, y además financiaron la creación de decenas de organismos “autónomos” que funcionan a base de fideicomisos (que pagamos todos) cuya operación no puede fiscalizarse, de modo que se convierten en cajas chicas para financiar lo que no puede gastar con recursos fiscalizados por las cámaras. Podría seguir por muchas páginas porque cada afirmación que hago es la punta de un hilito de corrupción y saqueo nunca vistos, pero dejémoslo allí.

El proyecto de la 4T, hasta donde se ha dicho y en parte, hecho, se puede resumir en unas cuantas pinceladas de las que, sorprendentemente, muy poco se habla, fuera de las conferencias gubernamentales:

  • Acabar con la corrupción en decenas de formas: evasión fiscal, facturación falsa, robo y desvíos de dinero público, por ejemplo, para financiar fraudes electorales, etc.;
  • Promover la racionalización y austeridad en el gasto y la reducción o desaparición de instituciones y privilegios suntuarios: sueldos exorbitantes, mansiones y aviones, estado mayor y cosas por el estilo;
  • Utilizar lo ahorrado en servicios y becas, pensiones, formación y empleo en pequeñas empresas y programas productivos y ambientales, para redistribuir la riqueza en forma directa a los beneficiarios;
  • Lograr la soberanía y autosuficiencia en energía, salud y alimentos;
  • Proteger y recuperar la naturaleza y el medio ambiente, desde las comunidades.
  • Atacar las causas de la discriminación, la delincuencia, la pobreza, y la insalubridad creando oportunidades de estudio, trabajo y aprendizaje, y fortaleciendo la economía de las familias y el tejido social.

La forma en la que se está comenzando a realizar: mandando al diablo a las instituciones, en tanto que se habían convertido en cotos de poder y control de cuantiosos presupuestos, que se gastaban en cosas inútiles, dejando en el abandono o la burocratización excesiva sus funciones sustantivas. Esto se está logrando mediante la reorientación de su forma de operar.

Los recortes ésos, de los que se han quejado tanto los telectuales (copyright los moneros de El Chamuco) y diversas organizaciones ciudadanas con representatividades misceláneas, y que son hasta de las tres cuartas partes de lo presupuestado, no afectarán el cumplimiento de los nuevos objetivos, porque se está optimizando la operación de las instituciones federales en todos los estados, mediante la reorientación del personal de varias secretarías hacia funciones urgentes distintas a las que realizaban cotidianamente, que muchas veces eran innecesarias y hasta estorbosas. Pero más allá, basados en una concepción integral de la vida y el bienestar, conectando, transversalizando áreas que habitualmente habían operado aisladamente y, no pocas veces en forma contrapuesta. Un ejemplo, aunque no el único, de esto, es el Grupo intersecretarial de Salud, Alimentación, Medio Ambiente y Competitividad (GISAMAC), que existe desde febrero de este año, congregado por las Secretarías de Salud y Bienestar, y que se ha venido a reforzar en respuesta a la emergencia epidemiológica.

Este grupo integra a varias secretarías e instituciones de todos los niveles para abordar conjuntamente temas que van desde la agricultura, orientada hacia la agroecología, las semillas, los fertilizantes, el agua, la producción, distribución, difusión de buenas prácticas y consumo de alimentos sanos, como una base para la salud; la reforestación y el cuidado de los ecosistemas, la investigación científica, la creación de redes de detección de posibles pacientes de covid 19 y otras afecciones, todo directamente en, y a partir de, la organización, los usos, las redes y los saberes de las comunidades.

Porque, con todo respeto, han sido las comunidades y las pequeñas empresas surgidas de estas, las que básicamente han protegido el agua y las áreas naturales, creado trabajo para mucha gente, produciendo la mayor parte de los alimentos que consumimos todos. No las secretarías de estado o las grandes empresas, como llevan décadas haciéndonos creer.

Integrar a los burócratas que, en el mejor de los casos han trabajado en aislamiento “temático” toda su vida, hacerlos obedecer a los que han despreciado (ser gobernados por la sirvienta, dicen los opositores más obvios en su iracundia), afecta, y ahora lo sabemos, cotos de poder y personajes dentro del propio gobierno que se oponen y resisten. La popia 4T, como se ha revelado, es un tanto amorfa, tiene una base clara, pero hay muchas aristas sobre las que dentro del propio gobierno, se dan puntos de vista opuestos. Definir con más especificidad, convencer cuando se puede, remover cuando no, son tareas muy difíciles y llevan tiempo, pero, absolutamente indispensables para la transformación.

Y la transformación, indispensable para un futuro vivible.

 

10 Responses to Observaciones sobre asuntos políticos que poco se dicen y mucho se deforman

  1. Rosa María Bayona Celis dice:

    Yo también estoy de acuerdo en todo lo dicho. Deberíamos firmar un grupo que suscriba esta postura política y que de la lucha contra las injusticias; vengan de dónde vengan

  2. Rafael Padilla dice:

    Me parece un excelente texto porque, con economía de lenguaje, con visión de síntesis, ofrece un panorama puntual y profundo de lo que viene pasando en este cambio de régimen.

  3. Cesáreo Tinajero A. dice:

    Excelente artículo, didáctico, con muchos datos objetivos, sin ningún insulto a la oposición, permite un análisis realista. Gracias.

  4. Cesáreo Tinajero A. dice:

    Excelente artículo, didáctico, con datos objetivos, sin ningún insulto a la oposición, permite un análisis realista. Gracias.

  5. Ma Eugenia Espinosa C dice:

    Excelente artículo. Honesto y objetivo

  6. Roberto López Escalera Romano dice:

    Muy bueno tu análisis. Espero que mucha gente como tú se siga uniendo para concretar la 4T.

  7. Adriana Carolina Rodríguez Barriga dice:

    Eso mismo y hasta con las mismas palabras, sin fanatismos ni exageraciones, son con las que describo a nuestro Presidente, impresionante ver claramente cómo conoce todas las áreas que comprende gobernar un país ¡y en el desastroso estado que lo dejaron! Ver como responde tranquilamente hasta las preguntas más bobas y repetitivas como las a todas luces van con mala leche, igualmente para tomar nota y buscar soluciones como mostrando con números y detalles anécdotas históricas bien narradas y oportunas, conocimiento de la geografía, con gran comprensión sobre lo que se expone o decir lisa y llanamente eso no lo sé, es inaudita su sabiduría y su sentido del humor y su tono fuerte cuando así debe serlo, tenemos un gran ser humano como presidente que ama a los mexican@s y a México verdaderamente. Llegó justo a tiempo para evitar un Apocalipsis realmente.

  8. Eduardo Salas Vargas dice:

    Muy buen artículo mi estimado, muy bien escrito, yo tampoco soy amlover pero si ansiaba un cambio y veo que se avanza, te felicito Armando abrazos.

  9. Nayabel Marquez Padilla dice:

    Totalmente de acuerdo.

  10. Laura dice:

    Armando, trabajabas en DETENAL? YO TAMBIÉN FUISTE MI JEFE? Pienso que si , ya me dirás. Buen artículo

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