Megafiestas ¿Están seguros mis hij@s?

fiesta

Marcela Romero / Pablo Arias  | Gerontóloga social / Colaborador.-

¿Qué es lo que se ha suscitado últimamente respecto a las fiestas masivas y qué es lo que expone realmente a los jóvenes a una inseguridad real? ¿En realidad es un problema social o es más un tabú? La respuesta a estas preguntas la pueden responder muchas madres de familia, particularmente; pues son ellas las que encabezan y, por lo general, son las que dan el permiso a sus hijos para asistir a este tipo de eventos, donde uno de los pilares centrales es el consumo de alcohol.

La alimentación siempre ha sido un factor de cohesión social, de estatus y de prestigio; al paso del tiempo, los jóvenes generacionalmente han visto la forma de adaptarse a su entorno para seguir conviviendo e identificándose con sus otros. Primero en nuestras casas y fiestas familiares, luego listos para romper ciertos protocolos en las discos-antros posteriormente, arriba de las bocinas, en la pista de baile, parados alrededor de las mesas…vino la inseguridad y los más jóvenes crearon su propio esquema. Las megafiestas por redes sociales. En una entrevista realizada a algunos jóvenes que tienden a asistir a fiestas organizadas como eventos de recaudación, comentaron que la razón por la que iban es porque les parecía divertido, además de que era “relativamente” barato consumir alcohol, ya que, a comparación de un antro o bar, la “barra libre” de estas fiestas, era muy accesible, además de que en realidad para este tipo de eventos, el ser menor de edad no es un impedimento tan fuerte como para que no entren a “divertirse”, y es más fácil acceder a estas fiestas que a un antro.

Por lo general este tipo de eventos son anunciados en Facebook y se designan varios “delegados” con quienes se pueden comprar las “preventas” o los boletos de entrada, que por lo general son más económicos si se compran antes del evento, y el precio de los mismos fluctúa entre $150 -$200, es por esta razón que afirmamos que consumir en estas megafiestas es “relativamente” más barato, a comparación de un bar o antro, donde una cuenta de cuatro personas, fácilmente puede superar los $1000 por noche, y de alguna manera, las bebidas que se utilizan, terminan siendo de la misma calidad, sino es que peores.

Lo que se ofrece en este tipo de eventos es “barra libre” de alcohol, shots de bienvenida, luz y música, DJ´s y animación

El riesgo que representa el hecho de existir este tipo de fiestas, es que no se regulan de una manera prudente, pues se suscita que los organizadores consiguen un espacio grande donde pueda asistir mucha gente, llegando incluso a utilizar domicilios particulares para organizar sus eventos; sin embargo en un censo realizado a varios eventos anunciados en Facebook, se observó que los organizadores se reservaban el hecho de anunciar el lugar del evento, hasta antes de dos o tres días del mismo, y sólo se ofertaba la fecha, precio y características del mismo, para “motivar” a las personas a que compraran sus “preventas”.

Lo que se ofrece en este tipo de eventos es “barra libre” de alcohol, shots de bienvenida, luz y música, DJ´s y animación

Lo que, por lo general se ofrece en este tipo de eventos es una “barra libre” de alcohol, de diferentes tipos, durante un tiempo determinado; se ofrecen shots de bienvenida, y evidentemente el ambiente de luz y música, DJ´s y animación, para contextualizar el evento. Cabe recalcar que en los comentarios del evento, se hace hincapié en evitar llevar drogas, armas y cosas ajenas al evento, además de que se ofrece seguridad y horas de diversión, sin embargo la experiencia ha dicho que esto, realmente no sucede, y con testimonios cercanos, sabemos que se ha suscitado la venta de drogas en este tipo de eventos, como lo es LCD, éxtasis y marihuana, especialmente en algunos que se organizan en propiedades privadas, y los dealers se encuentran fuera del lugar, buscando a clientes potenciales. El sector hacia el que se dirige este tipo de fiestas es muy variado, pero por lo general se puede observar que a nivel de preparatoria o bachillerato, es que se ofertan y se compran más preventas. Cuando se trata de un evento de recaudación por parte de una institución, el mayor problema es el alcohol, y realmente se tiene mucha precaución con todo lo que gira alrededor del evento; sin embargo cuando se trata de un evento del cual ni siquiera hay un respaldo concreto más que un comité organizador de chavos.

La preocupación que existe dentro de todo esto, es la inseguridad a la que se exponen los jóvenes, no sólo por el hecho de ir a un lugar, o consumir alcohol; eso es seguro que puede pasar en cualquier otra situación, y la “maña” que tienen las personas para manejar el consumo de bebidas etílicas ha favorecido que se vea como una práctica social normal que “no conlleva consecuencias”. Pero no es la cuestión del beber, sino del tipo de lugar en que se desenvuelve esta práctica, donde los organizadores no se hacen responsables por lo que pueda suscitarse en el evento, y realmente cualquier persona puede ir, por lo que nadie queda exento de riesgos, desde riñas, abusos, o incluso pensar en secuestros, pues como lo hemos visto con nuestros propios ojos, y como lo dicen los medios, no estamos como para andar exponiéndonos y menos de esa manera, ya que así, las megafiestas se tornan un foco de atención y una cartera impresionante de “mercancía” para aquellos cuyos fines no son realmente lícitos ni de buena voluntad.

Habremos de conocer y estar alerta de cómo se configura este nuevo ritual de convivencia y consumo. A ponerse atentos…Ω

marceromero70@hotmail.com

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