Los cuatro holocaustos de la civilización actual

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Mikhail Robles | Editor.-

La crisis actual de la humanidad, a decir del investigador de políticas de energía y medio ambiente de la Universidad de Londres  Paul Ekins, tiene cuatro dimensiones, cada una tan grave por el daño que infringe a la vida de este planeta que es necesario identificarlas como verdaderos holocaustos  ofrendados por nuestra civilización al Dios Progreso.

El primer holocausto es la guerra y la militarización. Ahora no sólo los Estados más poderosos producen cada vez más sofisticados armamentos y aumentan sus ejércitos, sino que los poderes financieros corporativos están formando ejércitos privados de mercenarios armados,  para servir al mejor postor y asegurarse recursos para la producción industrial. Recordemos el ejército privado más famoso del mundo,  Blackwater hoy llamado Xe, que asoló Irak. La militarización y compra de armas en México y Sudamérica en los últimos 10 años, aumenta exponencialmente, de los gringos ni hablar. Todo esto en nombre de la paz mundial y el progreso.

El segundo holocausto es la opresión humana. A nombre del progreso los gobiernos y corporaciones financieras, han eliminado y eliminan en todos los países, derechos personales, civiles, laborales, políticos y económicos de sus ciudadanos. 2 mil 400 millones de humanos sobreviven en villas de miseria con subempleos de hambre, sin derechos humanos. En México el presupuesto de egresos para 2012 reduce el gasto en educación, cultura, salud y apoyos al campo. El gasto militar del 2012 duplicará al de educación y en 68% supera al gasto social.

El tercer holocausto es la miseria masiva.  Estos 2,400 millones de seres humanos son mantenidos sobreviviendo como parte de la mega-máquina industrial  en condiciones de miseria, con desnutrición endémica, enfermedad y muerte prematura, han sido reducidos a la esclavitud, negándoles su humanidad y arrasando sus tierras. Esta cifra de miserables aumenta día a día, cada vez que los grandes poderes financieros reportan mega-ganancias significa que despojaron de su riqueza a nuevos pueblos, campesinos, empresarios pequeños y medianos. La clase media desaparece.  En México a medida que hay más empresas instalándose en nuestro país,  hay más pobres, 52 millones en 2011 de acuerdo al Coneval. Podría ser diferente si esas empresas trasnacionales pagarán lo justo y no destruyeran los ecosistemas al producir.

El cuarto y último holocausto de esta civilización industrial es la destrucción ambiental. Este es consecuencia de los anteriores y el más peligroso porque vuelve inhabitable el planeta y además de manera velozmente brutal, así lo atestigua el desplazamiento de 50 millones de humanos que según cálculos de la ONU ha ocurrido ya. Sus ecosistemas fueron destruidos por una excesiva industrialización,  que al aumentar la  producción fomenta el hiperconsumo de cosas inútiles. Además se calculan en los próximos 40 años desplazamientos de 200 a 1000 millones de personas a consecuencia de la perdida de habitabilidad de sus pueblos o ciudades a causa de la destrucción ecológica y los cambios climáticos.

Las elites algo han escuchado de esto, pero ciegamente creen que su mesías, el progreso científico-tecnológico, llegará tarde o temprano con una solución que sanará definitivamente la crisis ambiental. Y como siempre, esperan una solución  tecnológica y científica. Nada les interesa escuchar sobre erradicar las causas de la enfermedad y su cura definitiva, crecimiento cero, decrecimiento, limitar la producción industrial, desalentar y limitar el consumo, promover la producción agroecológica, la recuperación de ecosistemas, limitar la acumulación de riqueza, etc.

Los que gobiernan (Estado y Corporación) son como un enfermo que se niega a escuchar el diagnóstico y la cura definitiva, porque equivaldría a abandonar la fe en su dios-progreso. O como querer curarse de cirrosis sin dejar de beber alcohol. Sólo muestran interés en su propia comodidad dentro del orden global, elecciones y cumbres de negocios, “democracia y libre empresa”.

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