La ciudad humana no es neoliberal

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Mikhail Robles.-

La ciudad humana no es, ni debe ser neoliberal. En los últimos cincuenta años la política urbana se basa en la puesta en marcha de grandes proyectos urbanos que, a pesar de ser financiados casi en su totalidad con dinero público, suelen tener como principales beneficiarios a empresas privadas. La ciudad neoliberal utiliza un dispositivo estatal neoliberal (gobiernos de fachada, administradores) que se encarga a toda costa, y a pesar de la voluntad ciudadana, de crear  el clima ideal para los negocios de los capitales internacionales.

Los gobiernos locales se ven obligados  a adoptar iniciativas más propias de empresas privadas, como la creación de un entorno favorable para el capital privado a costa de la población urbana local, un proceso que fomenta la competencia entre las regiones metropolitanas a través de medirse con índices del orden financiero internacional. Los gobiernos municipales de Querétaro no son la excepción.

La ciudad humana no puede surgir de las serviles acciones de gobiernos locales, que ofrecen sus ciudades y ciudadanos sin condiciones a los grandes inversionistas: instálese aquí le regalamos la tierra, no le cobraremos impuestos, le permitiremos que pague mal, no tendrán controles gubernamentales de lo que producen, venden y de sus ganancias, además modificaremos las leyes en su beneficio. Los inversionistas se convierten así en parásitos de la ciudad que los acogió, se llevan todo y no contribuyen en nada. El derecho a la ciudad está usurpado por los grandes grupos financieros que buscan cómo acrecentar sus capitales por despojo y donde colocar sus excedentes lucrativos para seguir creciendo, para ellos, los ciudadanos somos mano de obra barata y consumidores de sus productos y servicios.

El alcalde de Querétaro, Marcos Aguilar encargó a la UAQ el Plan Municipal de Desarrollo, lo elaboró la Facultad de Ciencias Políticas, en general bien hecho (aunque sigue predominando la visión neoliberal de ciudad), pero la aplicación en la práctica se queda corta, sobre todo porque los secretarios de gobierno, tienen una visión neoliberal de la ciudad y hacen a un lado las recomendaciones científicas realizadas por investigadores universitarios, como por ejemplo las recomendaciones del investigador Dr. Saúl Obregón Biosca –coordinador de la Maestría en Vías Terrestres de la Facultad de Ingeniería UAQ- sobre el tema de Movilidad, para privilegiar a una empresa en la instalación de parquímetros en el centro histórico de la ciudad.

La idea de aspirar a una ciudad humana surge de los barrios y ciudadanos enfermos, oprimidos y desesperados que perciben que el nuevo Querétaro se traga al viejo sin dar tiempo a pensar cómo hacer nuestra ciudad, la ciudad de todos. Si queremos caminar hacia una ciudad humana podemos utilizar, la clasificación de las necesidades humanas del Desarrollo a escala humana (Manfred Max Neef y Antonio Elizalde, Icaria Editorial, 1994) para señalar nueve requisitos mínimos para ser una real ciudad humana y determinar las necesidades más apremiantes de los queretanos:

Necesidad de subsistencia, necesidad de protección, necesidad de entendimiento, necesidad de afecto, necesidad de participación, necesidad de recreo, necesidad de creación, necesidad de identidad, necesidad de libertad.

Querétaro necesita limitar su crecimiento para subsistir, frenar los procesos especulativos de la vivienda, que expanden desmesuradamente la mancha urbana mientras dejan sin acceso a miles de personas a un alojamiento, formándose poco a poco en la periferia villas de miseria.

En 1970, en Querétaro la mancha urbana era de mil 41 hectáreas, para el 2010 su crecimiento llegó a 26 mil hectáreas.

La exclusión social que se ha desarrollado en las últimas décadas, como un fenómeno propio de las décadas de neoliberalismo, esto señala que no se cubre la necesidad de protección en las ciudades neoliberales. La región centro del país que se conforma por ocho estados, entre ellos Querétaro, se alejaba de la zona pobre del sur, pero algo cambió. La tasa de pobreza en la región centro aumentó de 46.8% a 55.1% de 2010 a 2014, de acuerdo a cifras del CONEVAL 2015 (Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social). En Querétaro en específico aumentó la pobreza laboral.

A mayores políticas neoliberales en una ciudad, mayores serán sus niveles de desigualdad social y de polarización, creando cinturones de miseria. Es el espacio público del que se nos destierra por la especulación inmobiliaria. Los fuertes intereses económicos saquean centros históricos y barrios tradicionales contra el bien común y alimentan la desigualdad y  exclusión social que transcurre paralela disfrazada con el eufemismo “desarrollo turístico” de la ciudad.

Las dos grandes líneas de desarrollo humano de una ciudad tienen su fundamento en la Ciencia Urbana y el Urbanismo Crítico utilizados por los ciudadanos. La ciudad es un espacio en constante movimiento y disputa, a la elitización neoliberal se le oponen resistencias comunitarias (participación ciudadana) para habitar la ciudad sin ser esclavos del mercado. El derecho a la ciudad se apoya en la Ciencia Urbana, para alejarse del monolítico interés lucrativo neoliberal por la ciudad.

Si los gobernantes de las ciudades de Querétaro, hablan tanto de que están impulsando la participación ciudadana, entonces sería bueno que publicarán con claridad cual es el presupuesto anual que le asignarán a este propósito y quién se encarga de manejar estos recursos y quiénes auditarán dicho presupuesto y proceso de participación.

El derecho a la ciudad humana es restaurar el sentido de ciudad, recuperar el “buen vivir” para todos, y hacer de la ciudad “el escenario de encuentro para la construcción de la vida colectiva”. Tal reapropiación de la ciudad demandada por sus habitantes de todas las clases sociales deberá parar la elitización de la ciudad y por lo tanto la ciudad recuperará su propósito esencial: humanizarse en la convivencia con el otro.

Para la elaboración y aplicación de los Planes de Desarrollo Urbano no sólo debe tomarse en consideración al Urbanismo Neoliberal, también debe darse cabida a la Ciencia Urbana, al Urbanismo Crítico y a las Asambleas vecinales. La colectividad ciudadana autogestiva, debe tener la capacidad de mantener bajo su control a los diputados, alcaldes y gobernadores, de modo que estos, no puedan confiscar el poder ciudadano.  Ω

dektk@post.com

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