Hygieia y estilo de vida saludable

· Escúchanos los jueves 14:00 hrs en COMA  Y PUNTO de Radio Universidad por el 89.5 FM. Programa de la Licenciatura en Nutrición de la UAQ

Marcela Romero | Gerontóloga social.-

Cada disciplina de la salud, ahora casi separadas unas de otras, tiene sus recomendaciones higiénicas específicas, tanto preventivas como de atención y para la rehabilitación. Sin embargo, en tiempos pasados, mucho antes de los  fisiólogos y galenos, llamados hoy médicos, señalaban este tema de la higiene como un tema crucial e integral proveniente desde la historia en la mitología griega con  Asclepio, el Esculapio romano, dios griego de la medicina, hijo de Apolo y médico de los dioses (representado por lo general de pie y apoyado sobre un grueso báculo en el que se enroscaba una serpiente que subía por él).  Asclepio tuvo dos hijas, Hygea, Hygieia o Higia (diosa de la salud, de la medicina y la higiene) y Panacea (diosa de la curación). A Hygeia se la representaba como una mujer sentada o de pie sosteniendo un cuenco en la mano dando de comer a una serpiente que unas veces subía desde el suelo, y otras veces salía de un vasija. Es posible que la serpiente vertiera su veneno para ser utilizado como fármaco, ya que como tal se empleaba. En en la cultura griega y muchas otras, la serpiente era un animal benéfico, protector de la familia; el carácter maligno se lo darían las culturas judeo-cristianas.

En su libro de Educación para la Salud, Sánchez-Martos señala cómo pasamos de una idea de la salud basada en la sola ausencia de enfermedad, a un concepción integral que concierne estilos de vida saludable. Concepto que parece colgarse bien de la estructura utilitarista actual que ha modificado la visión de la salud, pero que hace referencia finalmente a ese ancestral cuidado a la salud en el que se centraba la medicina más que ahora, con la presión de la industria farmacéutica. Y es que, cuidar hábitos es cuidar nuestra salud y economía, pero se vuelve un tema de riesgo desde la óptica de la comercialización de la salud que incluso medicaliza los procesos naturales (ej. Envejecimiento) y hasta los males sociales (ej. La rebeldía o desánimo frente al sistema).

En los antecedentes de la educación sanitaria encontramos unas interesantes citas, como es la presencia que tuvo Galeno en Roma a solicitud de Boeto, el excónsul romano interesado en que se dictaran conferencias “a los de su clase”, sobre el cuerpo humano y su cuidado. Vemos aquí por cierto, aquél papel sectorial de la educación en la conformación de grupos de poder a través del conocimiento. Así como posteriormente sería con Chadwick y sus Leyes de los pobres en la revolución industrial inglesa, que diera lugar a los cimientos de la salud pública, la cual en sus inicios buscaba modificar todo el entorno insalubre que ponía en riesgo la fuerza obrera.

La participación citada de Galeno con Boeto, dio lugar a una serie de libros sobre higiene llamado Hygieia, realizado para el público culto. El tratado más importante se daría hasta el medioevo con la publicación del “Régimen Sanitatis Salernitatum”. Hasta el siglo veinte tendríamos una línea política sanitaria englobadora a partir de La Carta de Ottawa en 1986 para la Promoción a la salud.

Entonces el concepto de estilo de vida parece haber sustituido aquél concepto galeno y, desafortunadamente, reducir para muchos el término de higiene a “aseo”. El personal sanitario (término surgido de aquél gran tratado sanitario mencionado) y entre ellos el de la nutrición, parecemos hablar de hábitos higiénico alimentarios para referirnos sólo al aseo personal y en la manipulación de alimentos. Aunque por supuesto que está ahí implícito el estilo de vida saludable e Hygieia, como el conjunto de conocimientos y técnicas que deben de aplicar los individuos para el control de los factores que ejercen o puedan ejercer efectos nocivos sobre su salud. Ostena tres concretos objetivos en su razón de ser: mejorar, prevenir y conservar la salud. Efectivamente, el aseo particularmente ha sido considerado una virtud y puede definirse como la práctica cotidiana de acciones de limpieza en la persona, sus prácticas interpersonales, atuendos, entorno; optimizando los recursos para ello. La higiene comprende también esta “limpieza intrapersonal” que corresponde al cuidado frente a la contaminación visual, mental…en si, el cuidado de nuestra psique.

Del francés hygiène, el término higiene se refiere a la limpieza y el aseo, ya sea del cuerpo como de las viviendas o los lugares públicos. Se puede distinguir entonces también entre la higiene personal o privada (cuya aplicación es responsabilidad del propio individuo) y la higiene pública (que debe ser garantizada por el Estado).

Y como estilo de vida el conjunto de actividades que una persona, pueblo, grupo social y familia realiza diariamente o con determinada frecuencia; mismos que dependen a su vez de sus conocimientos, necesidades, posibilidades económicas, entre otros aspectos. Y que, como dijimos, deberán ser impulsados por el Estado.

Actualmente sabemos que se han incrementado ciertas enfermedades degenerativas debido a estilos de vida deficientes, entre ellas: Diabetes Mellitus, enfermedades del corazón, dislipidemias, entre otras. Siendo estas vinculadas a estilos de vida poco saludables, la autoridad sanitaria nos trae de vuelta y como siempre habrá de ser, la nunca vieja Hygieia, pero ahora en la puntualización de 11 hábitos “de la gente saludable”: Llevar una alimentación sana y balanceada,  mantenimiento corporal (aseo y postural), actividad física, esquema de vacunación al corriente, no fumar, moderar el consumo de bebidas alcohólicas, no usar drogas, llevar una vida sexual responsable, contar con medidas de vialidad pública segura, pensar sano y no automedicarse.

Al final la Diosa Hygieia supongo que también nos hace una tentadora reflexión e invitación al retorno a la medicina preventiva y el cuidado personal integral y en nuestro núcleo familiar en medio de un contexto que parece buscar favorecer los intereses asistenciales (que son por mucho, económicos farmacéuticos).

En los cuales el personal sanitario, si no somos conscientes del panorama completo, podemos terminar siendo sólo intermediarios y distribuidores de dicha industria, frente al paciente-consumidor de soluciones a la enfermedad, lo cual requiere menos sacrificio que modificar nuestros hábitos. EDUCAR en higiene, desde una perspectiva global, aún llamada ahora “estilo de vida saludable”, siempre…siempre…ha sido y será la gran apuesta. Ω

marceromero70@hotmail.com

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