Habitar las ciudades democráticas

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Bernardo Gutiérrez | Periodista.-

El modelo smart city que ha reinado en la última década del planeta, la ciudad inteligente basada en una gestión centralizada y en la comercialización de los datos de los ciudadanos, hace aguas. No solo eso: las prácticas, narrativas y procesos alrededor de “datos” y “ciudad” empiezan a apuntar hacia la dirección opuesta. La línea de investigación-acción datos para el bien común, puesta en marcha en el MediaLab Prado de Madrid, reinventa la gestión de datos desde lógicas no centralizadas.

Tras las revelaciones de Edward Snowden, la criptografía es la nueva atmósfera-deseo de esta nueva era que reclama transparencia para lo público y privacidad para los individuos. Y por primera vez, el ecosistema de los comunes – el común, procomún, los commons, el bien común – empieza a relacionarse cara a cara con la democracia. ¿Cómo sería la democracia de los comunes? ¿Cómo mejoraría la tecnología de los comunes la participación en la ciudad? ¿Democracia del bien común?

El encuentro Ciudades Democráticas: tecnología de los comunes y derecho a la ciudad democrática, que tuvo lugar a finales de mayo en el MediaLab Prado y el Museo Nacional Centro de Arte Contemporáneo Reina Sofía de Madrid, sirve de marco para reflexionar y para intentar responder a algunas de las preguntas formuladas en el mismo. El encuentro Ciudades Democráticas es digno de estudio por muchos motivos, desde los invitados al contenido generado durante el mismo, porque en él confluyeron tres líneas del ecosistema de “los comunes” que no dialogan fácilmente: los comunes digitales que tienen su línea de batalla más encendida en el espionaje masivo, los comunes urbanos que cocinan las ciudades desde lógicas colectivas y los comunes vinculados a la participación en la democracia. El marco simbólico de las ciudades democráticas se transforma pues en un espacio común habitado por diferentes prácticas y visiones políticas del ecosistema del común, procomún o los comunes.

La línea de comunes vinculados a democracia cristalizó tras el encuentro de Madrid en la red DemoComunes, una nueva red formada por activistas, académicos, movimientos sociales y técnicos de instituciones que comparten métodos, protocolos, software, prácticas y narrativas de las nuevas ciudades democráticas. La red DemoComunes, que se lanzó el pasado 05 de julio, pretende construir “una sociedad plenamente democrática en todos sus ámbitos, impulsada por las posibilidades de colaboración y trabajo en red (digital y presencial)”. Aunque todavía no está totalmente definida, el método que propone DemoComunes marca un nuevo camino: “Creando, liberando y compartiendo modelos organizativos, tecnologías, metodologías, prácticas, materiales legales, narrativas y, en general, recursos comunes y abiertos que nos lleven hacia formas democráticas basadas en la participación colaborativa conectada” .

El encuentro Ciudades Democráticas, suelo común de DemoComunes, fue un auténtico inventario de prácticas, metodologías, tecnología y pensamiento para reformular la democracia. Para descentralizarla. Un inventario de los comunes que, empoderando a la ciudadanía, modula la democracia. Apoyándose en la inteligencia colectiva, la abre. Las ciudades democráticas, bajo la lógica de lo abierto y lo común, se convierten así en un marco simbólico que desplaza, tal vez para siempre, a la smart city y a la obsoleta política de patentes de las multinacionales. La línea de los comunes democráticos revela que es posible que convivan el pensamiento político tejido alrededor del común y las prácticas que lo hacen posible y que generan una retroalimentación virtuosa entre el adentro institucional y el afuera de la sociedad civil. Los comunes democráticos son una visión de mundo que combina pensamiento y prácticas, una visión política que va más allá de los marcos teóricos y que desborda las herramientas digitales por otro.

¿Cómo medir y relacionar los relatos, formatos e imaginarios de los comunes democráticos? ¿De dónde beben las nuevas prácticas instituyentes e institucionales relacionadas con la democracia directa o deliberativa, como decide.madrid.es? La evolución del 15M español o de la revolución ciudadana islandesa de 2008 visibiliza la importancia de la toma de las plazas que arrancó con la eclosión de la Primavera Árabe. La democracia basada en la topología de red distribuida, como las prácticas puestas en marcha por el partido-movimiento Wikipolítica en México, las plataformas participativas de Islandia o las herramientas de democracia directa de algunos “ayuntamientos del cambio” (como Madrid, Barcelona, Oviedo o Coruña) son uno de los puntos de llegada de las plazas ocupadas del 2011. No es el único punto de llegada ni hay una relación de linealidad, pero el mantra de las plazas tomadas a la política distribuida empieza a ser una realidad . La influencia de los procesos colectivos y herramientas cocinadas con software libre en las plazas tomadas, como el Propongo de la Acampada Sol en Madrid, han sido de especial relevancia para la construcción de decide.madrid.es, la plataforma de participación del ayuntamiento de Madrid. No es causalidad que las sesiones del #DemocracyLab del encuentro Ciudades Democráticas de Madrid usara formatos como los hackatones o datatones de trabajado colaborativo para mejorar herramientas digitales para la democracia directa, como el software Consul del Ayuntamiento de Madrid, en el que está basado decide.madrid.es. No son tan diferentes del trabajo colectivo realizado en las plazas tomadas. Ω

https://www.diagonalperiodico.net/saberes/31116-habitar-ciudades-democraticas.html

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