Gentrificación y despojo patrimonial

·El Centro de Santiago de Querétaro, desde 1996, fue decretado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

·El título no es gratuito, implica acceso a financiamientos y compromisos que hay que cumplir para la preservación del patrimonio de por vida.

Armando Bayona Celis | Biólogo y Cartógrafo.-

Se define Gentrificación (del inglés gentrification) como el cambio en las condiciones y el equipamiento de un barrio que atrae inversiones adicionales y mejora la calidad de vida integral… También se le ha llamado Elitización

La calidad de vida es un concepto muy subjetivo, es muy difícil entenderlo y tal vez por eso lo usan muchos especialistas, pero en fin, se podría decir que la gentrificación de una zona urbana sí mejora la calidad de vida de los que llegan a vivir allí y de los pocos, si acaso alguno, que no son expulsados.

Como siempre en estos casos, no hay definiciones precisas: hay expertos que dicen que sólo califica como gentrificación si el uso pasa de ser habitacional a otro tipo habitacional, otros que consideran por ejemplo la conversión de naves industriales o almacenes antiguos a vivienda hípster pero, en fin, siempre se dan cambios notables en el aspecto y la funcionalidad urbanas.

Así es, en las zonas antiguas, los centros históricos o colonias antiguas de las ciudades, y en la capital de Querétaro en particular, las viejas casonas en ruinas o convertidas en vecindades por muchas décadas, han sido compradas por empresarios, hoteleros o restauranteros, o bien sus dueños decidieron cambiar el uso de sus propiedades por otras más rentables económicamente, que se dan en los sectores de comercio y servicios.

Esto por supuesto, cambió la fisonomía de la zona. Y cambió a las personas que vivían allí por otras con mayor ingreso y una cultura distinta o, de plano, como ha pasado en Querétaro, por establecimientos que provocaron la expulsión tanto a los de menores ingresos como a los que teniendo suficiente para vivir donde quisieran, decidieron irse a vivir a otro lado menos problemático, porque no estaban de acuerdo con el ruidoso y cambiante estilo de vida que se estableció.

De hecho, podríamos decir que los inmigrantes, o en el caso de Querétaro, los usuarios de un barrio o centro gentrificado, llevan consigo su estilo y concepto de calidad de vida y, que al incrementarse el valor de la propiedad y los impuestos que pagan o deberían pagar (y lo fuerte de sus voces o sus relaciones con el poder) se vuelve más importante para el gobierno local el que no les falte nada en términos de los servicios.

El Centro Histórico de la capital queretana conserva aún algunas de sus tradiciones de siglos, como las cabalgatas y posadas decembrinas, o los puestos de dulces y comidas especiales de Semana Santa. Pero a cambio de eso, otras están en peligro de extinción, como los altares de Dolores, al haberse mudado la mayor parte de las familias que vivían allí. El Centro es hoy muy ajeno a lo que fue por siglos.

La expulsión de las familias que tradicionalmente habían vivido en el Centro, que casi era toda la ciudad, comenzó con la modernización urbana, la ampliación de calles y la construcción de condominios en los antiguos centros de manzana. La influencia de los ingenieros de la ICA desde fines de la década de 1960 y el sismo de 1985 provocaron tanto la creación de fraccionamientos campestres y populares, como el encarecimiento muy significativo del valor de la propiedad en la zona Centro, al grado de que muchas familias que rentaban en ella ya no pudieron aspirar a comprar ni un departamento en la zona y tuvieron que emigrar hacia la periferia, a nuevos fraccionamientos de interés social como Satélite.

Pero el Centro de Santiago de Querétaro, desde 1996, fue decretado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El título no es gratuito, implica acceso a financiamientos y compromisos que hay que cumplir para la preservación del patrimonio de por vida. El decreto se dio en este caso con base en dos de los criterios de tipo cultural que considera la UNESCO:

II. ser la manifestación de un intercambio considerable de valores humanos durante un determinado periodo o en un área cultural específica, en el desarrollo de la arquitectura, las artes monumentales, la planificación urbana o el diseño paisajístico.

IV. ser un ejemplo sobresaliente de un tipo de edificio o de conjunto arquitectónico o tecnológico, o de paisaje que ilustre una etapa significativa o etapas significativas de la historia de la humanidad.

Cualquier cosa que estos criterios signifiquen, no me parece que incluyan Oxxos ni Italian coffees con mesas bajo los portales barrocos, entre otras decenas de aberraciones como fuentes saltarinas y alteración prácticamente total de fachadas de casas antiguas para convertirlas en vidrieras. Y aunque me digan que las casas alteradas no están en el catálogo de monumentos históricos del INAH, es obvio que alteran la armonía arquitectónica, la movilidad y el paisaje urbano como lo alteran los edificios de muchos pisos que se alcanzan a ver desde el área decretada. Pero en fin, que la UNESCO lo reclame (o se haga un poquito o mucho de la vista gorda, como hasta ahora). Porque a la humanidad no parece importarle.

Pero vayamos a la parte del despojo. Miles de queretanos, que hoy tienen 35 años o más y que habitaban el Centro cuando niños, al ser sacados de sus casas por obra del proceso de gentrificación que ya hemos esbozado, fueron despojados de su barrio, sus vecinos, sus espacios públicos; de lo que el historiador Luis González llamaba su Matria. Y aunque sigan viviendo en la misma ciudad, cuando vuelven al Centro, ya no lo reconocen. Cambió; ya no son las tiendas, fondas, rincones de antes; y dentro de 6 meses serán aun otros. No se trata de despojo de la propiedad, sino de la cultura, la infancia, los recuerdos…

Y ¿Qué hay de la personalidad de Querétaro? Se la siguen llevando el progreso, el turismo, la diáspora chilanga… Recuerdo una viñeta del genial caricaturista español Miguel Brieva, donde una pareja de turistas anglosajones (lentes oscuros, gorrita que dice I love Spain, palos de golf) en un lugar que podrían ser las Islas Canarias o Acapulco, nos dice: “Nos encanta este país porque cada día se parece más a cualquier otro sitio” En eso se está convirtiendo, en algo similar a cualquier otro sitio.

Será para distinguirlo que le ponen su nombre con letras de tres metros de alto en las plazas. “Ah, es Querétaro” .

¿No era para evitar eso que se decretó como Patrimonio? Ω

bayotenal@yahoo.com.mx<z<

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