Entre la Industria extractiva y “el turismo 5 estrellas”

mineria

Se debate el futuro en San Antonio de la Cal,  corazón del Valle Sagrado Otomí-Chichimeca (1)

Gerardo Ayala |  Activista.-

“En virtud de que nuestro Pueblo otomí, las personas que integramos nuestras comunidades y nuestras familias, desde generaciones pasadas hemos acumulado muchos conocimientos y bienes, como nuestras capillas comunitarias y familiares, costumbres, tradiciones y valores.

Que nos asentamos en un territorio que también cuenta con recursos naturales, donde existimos y nos desarrollamos, territorio que consideramos nos da la vida, que de él obtenemos lo indispensable para vivir, como las plantas, el agua, los animales y también nos otorga identidad, que nos mantiene unidos como Pueblo.

Que debemos respetar la tierra y todas las formas de vida natural y cultural, que sobre nuestra región tenemos y que las plantas y animales que nosotros aun podemos ver y disfrutar, también nuestros hijos y sus hijos puedan conocerlo y apreciarlo.

Todos tenemos algo qué dar y qué cuidar de nuestra naturaleza, nuestras tradiciones, costumbres y de nuestra cultura otomí, con nuestros valores y nuestra cultura.

Pero hemos sido saqueados, hay quien se lleva nuestras biznagas y cactus, nuestras plantas medicinales. También se roban nuestras imágenes, gente que no es de este lugar, no les interesan nuestros oratorios y algunos han sido destruidos poco a poco. Nuestra cultura no es reconocida por la gente mestiza.

Aquí estamos y a nosotros nos interesa cuidar nuestra naturaleza, conservar y trasmitir las tradiciones de nuestra cultura que es un valor único, que es de todos los otomíes. Solos ya no es fácil, por eso pedimos que también se nos voltee a ver y juntos lo hagamos (2)”.     

La región rica en tierra caliza y productora importante de cal, desde la antigüedad  y durante muchos años la población originaria utilizando métodos artesanales para la producción de cal, ha vivido de esa práctica sobreponiéndose al agreste entorno del semidesierto queretano.

Hace poco más de 50 años se instaló cerca de la plaza principal de San Antonio de la Cal, una empresa productora de cal con el propósito de industrializar el proceso y con la promesa de ofrecer trabajo y desarrollo para la población de la comunidad; años después los resultados hablan por sí solos: la comunidad sigue siendo de las más pobres del estado y el empresario y dueño de la calera se enriqueció como nadie, hasta hace algunos años que declara el cierre de la calera. Con el decaimiento de la empresa calera y su cierre, llegan nuevas empresas, en el mes de febrero del 2010 los medios impresos dan la noticia de que había un proyecto para instalar una planta procesadora de antimonio a tan solo 1200 metros del ancestral monolito, mejor conocido como “Peña de Bernal”. Por acción de los pobladores y de otras comunidades circunvecinas y después de varias movilizaciones en la zona y en el centro de la ciudad de Querétaro, para exigir al gobierno que no se otorgara permiso a la empresa de instalarse en esa zona, finalmente se logró suspender el proyecto de instalación de dicha empresa procesadora de antimonio.

Todavía no termina de retirarse el vetusto equipamiento de los años 60 ahora en deshuso de la calera y ya llegó otra empresa, “Big Stone, S.A. de C.V.”, de origen canadiense, que renta el terreno e instalaciones para dar inicio a la producción de grava con la consecuente destrucción del cerro contiguo a la calera, dejando a su paso desolación, pobreza, contaminación  y destrucción.

Todavía sin reponernos de la destrucción del cerro, hace unos días con sorpresa nos enteramos que la Presidencia Municipal de Tolimán, a través de una empresa privada (desconocemos el nombre) inició los trabajos de reparación del camino para que “llegue el turismo”, pretendiendo colocar pavimento de aproximadamente 2kms de longitud, con un costo superior a los dos millones de pesos.

San Antonio de la Cal, pueblo habitado por poco más de 500 familias ha venido planteando a gobiernos municipales y estatales en turno una serie de demandas; entre otras el arreglo y reparación de su camino vecinal, con empedrado o por lo menos tepetate aplanado, obra que en caso de realizarse con este sistema, además de ser más ecológico, da la posibilidad de trabajo para habitantes de la comunidad, y da respuesta a una demanda que es importante,  pues la mayoría de familias tiene que subir caminando varias veces al día, sobre todo aquellas que viven en los barrios de Jasso y el Álamo.

A las autoridades municipales les preguntamos:

¿Cuáles son los beneficios para la comunidad?

¿Por dónde van a caminar cotidianamente niñas/os y vecinos del Álamo y Jasso?

¿Cómo se van a prevenir los choques y atropellamientos que vendrán?

¿Cómo van a prevenir las inundaciones del centro y la plaza principal?

¡Paremos ya la destrucción

del Valle Sagrado Otomí-Chichimeca!

Referencias:

1. Expediente técnico (2005) UNESCO.

2. Documento escrito en lengua materna, se convierte en parte del expediente técnico que da fundamento a la declaración de Patrimonio Cultural de la Humanidad y tutela jurídicamente una superficie de doscientas sesenta y seis hectáreas alrededor del milenario monolito.

Responsable de la carta: Gerardo Ayala –

Vecino de San Antonio de la cal. 

gerardinoh46@gmail.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *