Eneagrama y bioenergética, psicología y psicoterapia

sufi

Miguel Ortiz | Psicólogo.-

La creencia común es pensar que no necesitamos conocernos a sí mismos. Le dedicamos mucho tiempo a pasar el rato y dejamos en el olvido nuestro desarrollo. La psicología en sus distintos enfoques y terapias pone al alcance de las personas instrumentos sencillos y poderosos para desarrollar nuestro potencial, para poder vivir con sentido y entusiasmo. Uno de los enfoques psicológicos que ayudan a encontrarle sentido a nuestra vida es el eneagrama,  un sistema de autoconocimiento sufí surgido en el seno de la caballería  espiritual persa, afgana y del Asia central preislámica. Dado a conocer por Gurdjieff por primera vez en occidente, el eneagrama fue popularizado por Oscar Ichazo y Claudio Naranjo a partir de sus trabajos en el instituto Esalen en California.

El eneagrama es un estudio integrativo

El eneagrama nos ayuda a conocer las cualidades innatas de nuestro ser, la esencia, potencialidades y temperamento de nuestra existencia; también ilustra el desarrollo de la personalidad, de nuestro ego personal y la conformación del carácter. Todo ello desde los enfoques de una psicología diferencial —basada en los eneatipos— y del enfoque psicodinámico fundamentado en el estudio de los procesos dinámicos cognitivos, emocionales y conductuales en la expresión y desarrollo del ser. El estudio psicológico  del eneagrama es integrativo, tanto de la esencia y personalidad como de la conducta socio-emocional (pasiones), intelectual (fijaciones) y corporal (trampas habituales), con relación en los tres centros de funciones psicológicas, el centro emocional, el mental y el instintivo. Es entonces, un mapa del desarrollo armónico del ser humano,  enfatiza las virtudes de cada tipo psicológico y también  muestra los aspectos que obstaculizan el crecimiento de la conciencia de cada tipo, señalando los típicos mecanismos de defensa, para que si se desea, pueda emprender un trabajo psicológico de equilibrio y desarrollo.

La psicoterapia que acompaña al eneagrama, se le denomina en el sufismo La vía del amor y consta de varios ejercicios que aplicados correctamente efectúan un incremento de conciencia, desarrollando cualidades adormecidas y disipando las trampas y conflictos de nuestro propio ego, que no es otra cosa que la ignorancia de nuestro verdadero ser. Las psicoterapias sufís son: respiración, cultivo y dirección de la atención, meditación sufí, danza, continuo recuerdo del ser —zikr— y servicio desinteresado por los demás. Pero también algunas nuevas psicoterapias se incorporan a este trabajo, técnicas gestalt, chi kung, yoga y sobre todo técnicas de terapia bioenergética. Porque la persona crea estructuras de tensión muscular psicofísicas  con patrones de comportamiento disfuncionales y repetitivos (corazas), con el objeto de soportar y defenderse  ante los conflictos de su vida. Estas corazas son mecanismos de defensa psicofísicos que corresponden con cada eneatipo de acuerdo a su sombra fundamental y consumen gran parte de nuestra energía vital de manera inconsciente, provocando que  haya conflicto en la vida del ser humano.

Terapia bioenergética y eneagrama

La terapia bioenergética es el complemento psicoterapéutico ideal para el camino de desarrollo armónico que propone la psicología del eneagrama sufí. La bioenergética potencia el trabajo psicológico de desbloqueo energético, liberando la tensión muscular,  recuperando la energía, para poder entrar en contacto con uno mismo, ayudando a expresar y aceptar los sentimientos que por estar reprimidos quedaron fijados en el cuerpo, somatizándose (“tomaron forma”), y limitándonos condicionan el modo en que nos sentimos y comportamos.

No hay mejor inicio en un trabajo psicoterapéutico que el contacto con uno mismo a través del cuerpo y su energía, ya que permite a la persona el despliegue de estos sentimientos e ideas que reprimió. Al tomar conciencia de los conflictos no resueltos y liberarse de su carga, la energía se desbloquea abriendo paso a una nueva conciencia de sí mismos y nos deja listos para recorrer el camino del amor que nos transformará en hombres equilibrados, libres de los procesos inconscientes que generan conflicto y sufrimiento.

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