De #LadyWuu a los #XVde Rubí y la virtualización de la realidad

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Los cibernaturas del mundo cada día se vuelven parte fundamental de fenómenos “virales”, aunque no los protagonicen. La escena digital mexicana no es la excepción.

Woody Allen lo muestra a la perfección en su película de 2012, “A Roma con amor”.

La historia habla sobre Leopoldo, un ciudadano promedio con una vida común y corriente, quien súbitamente y sin tener idea de por qué o cómo, y pese a sus limitaciones mundanas, se vuelve una estrella en la televisión nacional.

Esta obra traza un paralelismo muy interesante con dos fenómenos que en estos días cimbran las redes  y acaparan la atención de medios de comunicación digitales e impresos y redes sociales: Lady Wuuu y los XV de Rubí.

El primer caso se trata de un hombre, que con su hablar jocoso y espontáneo, fue entrevistado en un concierto del grupo “Menudo”, donde finalizaba cada frase con un agudo grito: wuuu. Eduardo ha sido bautizado como Lady Wuuu y no como Lord Wuuu, que habría sido el convencionalismo regente de internet. ¿Resulta acaso más gracioso etiquetar a alguien gritón y entusiasta como una “lady” o deseaban resultar misóginos e insultantes llamándole así? Sea cual fuere la causa, en estos momentos las redes sociales e internet se encuentran a tope con hashtags y memes al respecto. Y las empresas aprovechando este fenómeno, en concreto un concesionario tapatío de autos, se montó en el fenómeno y ofreció regalarle un auto, siempre y cuando su publicación en facebook rebasara un millón de likes, cosa que sucedió en pocos días. Se pactó pues, la entrega del vehículo y #Ladywuuu no decepcionó a nadie, bailó, cantó, se fotografió y dió autógrafos, por supuesto también entonó su conocido “wuuu”, para después llorar agradeciendo el apoyo recibido. Todo un fenómeno.

En el segundo caso, el padre de una joven próxima a cumplir XV años (Rubí), invita “a todos”  a la fiesta de su hija, en una comundad potosina. La escena es de corte campestre y en ella aparecen la festejada y su madre silenciosas y expectantes ante la invitación que el padre hace, quien con sombrero campirano y teniendo como fondo un aparente casco de hacienda, recita un monólogo accidentado en el cual describe dónde será la misa y quiénes musicalizarán el evento. En pocos días el vídeo se viralizó y #XvdeRubi  fue tendencia twitter y muchos personajes famosos han manifestado su deseo de apadrinar a la quinceañera o han hecho parodias de la invitación. Todo un fenómeno.

Ambos casos recuerdan tremendamente la película de Allen, pues en ella, los protagonistas alcanzan una notoriedad y un encumbramiento mediático inusual en desconocidos con una vida similar a la de muchas personas.

Es en este contexto donde cualquiera puede destacar a causa de su normalidad, donde se gesta esta virtualización de la realidad. Entonces, ya nadie es mero espectador, sino invitado o amigo de Rubí y Lady Wuu, se desata la sensación de haber compartido momentos íntimos y personales junto con ellos, son los amigos que se vinculan virtualmente en esta sociedad desarraigada e impersonal.

Ellos, al igual que Leopoldo, el protagonista de la citada cinta, disfrutan ahora el foco de atención, son los protagonistas de sus más grandes fantasías, porque quién no ha soñado con fama y reconocimiento. Esto resulta tan hipnotizante porque en cada uno podríamos ser el siguiente fenómeno mediático en cuestión.

En la cinta vemos cómo los medios se afanan en conseguir una entrevista o un primer plano. Las televisoras le siguen a donde vaya y aspectos de su vida privada son sacados a relucir. Personas desconocidas platican con Leopoldo en la calle, solicitan sus consejos y desean su amistad.

Al principio al protagonista se le ve descolocado, desconcertado y sin saber cómo actuar. Posteriormente comienza a acostumbrarse y a disfrutar las atenciones, y aún más, a exigirlas y a creer que serán permanentes. Hasta que un día y sin verlo venir, sale de su casa y no hay ninguna cámara esperándolo, tampoco hay reporteros que deseen saber cómo durmió o qué cenó. Extrañado, inicia su trayecto al trabajo y nadie lo reconoce, ahora la atención la acapara una desconocida. Se lanza hacia las personas, quienes no le recuerdan, suplicando su atención. Tratando de engañar al olvido.

¿Hasta cuando serán recordados #LadyWuu o los #XvdeRubi? ¿Cuántos Leopoldos más necesitan ser encumbrados y desechados?  ¿Será que son necesarios para poder comenzar a relacionarnos en  la realidad? Ω

redaccion@ketzalkoatl.com

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