Comida gourmet ambulante: ¿Una novedad en México?

· Escúchanos los jueves 14:00 hrs en COMA Y PUNTO de Radio Universidad por el 89.5 FM. Programa de la Licenciatura en Nutrición de la UAQ


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Marcela Romero  | Gerontóloga social.-

Las tendencias en el mercado de la alimentación culinaria y comida rápida se enfrentan en la actualidad con las elevadas expectativas de la población en general, ya que la sociedad demanda servicios y productos que satisfagan, no sólo a su paladar y a su olfato, sino que logren crear una experiencia totalmente incluyente de todos nuestros sentidos, incluso otros “despliegues de sentidos” como la risa o la diversión de poder presenciar casi un espectáculo alrededor de un plato de comida.

Una de las tendencias culinarias más populares de estos días, ya no se centra en los restaurantes más lujosos con terrazas y sombrillas que permitan comer un buen filete frente a una bella vista, no, pues ahora el mercado de los Food Trucks, se ha vuelto tan popular que la gente puede disfrutar de un platillo a pie de un parque público sin la necesidad de hacer reservación o vestir especial para asistir a una experiencia original.

Estos son los llamados “food trucks”; establecimientos de “comida rápida” que por lo general sirven hamburguesas, hot dogs, tacos, chapatas, baguettes; sin embargo a partir del 2009 algunos cocineros de California, Estados Unidos, decidieron revolucionar este concepto y girarlo en torno a otro muy distinto: Restaurantes itinerantes con platillos más elaborados. Es interesante así ver cómo la gastronomía callejera fue retomada por los más estudiosos de la comida y ejecutantes de la cuchara fina. Reinventándose en la gran creatividad de quien cocina. Así pues esta nueva tendencia de negocio itinerante podemos encontrarlas en cualquier lugar donde se demande y se exija de forma natural por la población, desde las ferias, eventos deportivos, zonas empresariales y turísticas. Esto sin embargo, no es nuevo. Y es que el mexicano conoce bien los “food trucks” desde su infancia con los “carritos” de comida que por doquier se encuentran al mejor estilo de una tienda de ocasión, en el momento más oportuno.

Los “carritos” de comida en México han dado olor y sabor a las calles, han estado presente en todas las décadas instalados frente al primer cine en una plaza, o la feria del vecindario, en cada barrio…la informalidad más alabada por un mexicano. Y es que sin duda y, a pesar de no ser gastrónomos, hay una tremenda diferencia y encanto en una hamburguesa (casi torta) de carrito a las afueras de un antro consintiendo los estómagos de los viajeros de la noche, los bebedores, los bailadores, el personal de las ambulancias, los oficiales de patrullas, etc.

Tal vez por eso que nos salte la risa cuando de hablarse de food trucks ahora se trata y se invita como a ir a una especial y novedosísima experiencia. Quizás lo novedoso sea ir a creernos que lo es y que elevamos a rango lo que más nos gustaba por carecerlo. Que disponemos juicios de valor diferentes, a lo que nos gustaba por sabor y economía a veces (pese a los riesgos higiénicos y la calidad de los ingredientes) a lo que ahora nos gusta por moda, prestigio, estatus…y es que los food trucks tienen la gran diferencia de que no se encuentran sobre la marcha, como nuestros originales carritos, sino que ahora agendamos ir a ellos y podemos hasta conformarnos a comer parados o en un alto banco y pagar más caro, pero poder tomarnos una selfie en medio de una experiencia gourmet.

Cuestión de nomenclatura. Es como hablar con nuestros hijos y escucharles decir vamos a chatear mientras que en el mismo nosotros “seguimos comadreando” o “echando el chal”. No es lo mismo decir  que vas al carrito de don Pepe el de los tacos que decir que vas al food truck del Mexican tacos gourmet. Gourmet ya es un estadío de lo fino y sabroso, que bien podrías saborear con doña Chole, pero lo hace alguien más, que de niño por supuesto, pocas veces comió con Doña Chole.

Lo mismo sucedió cuando entraron los negocios de fast food y nos llevó años reubicar que la mejor fast food era la comida rápida y para llevar de cualquier fonda (que tarda menos porque ya está hecho y es de mucha mejor calidad).

¿Riesgos de contaminación de los carritos? Si crees que esto está solventado con un food truck habrá que ver tan sólo si están frente a una ruta de tráfico vehicular y tienes acceso a agua al menos para lavar tus manos. Si no, el trago gourmet de plomo y uno que otro microorganismo será igual.

Ante esta propuesta como modelo de negocio, la Dirección de Desarrollo Económico del Municipio de Querétaro se dispuso a crear una nueva licencia que permitiera a estos establecimientos circular de forma libre y ocupar espacios destinados, en la vía pública; por su parte, Alejandro Maccise Aguirre, director de Desarrollo Económico, ha manifestado que este tipo de negocios se encuentran dentro de un “limbo” respecto a su funcionamiento, ya que el alcance y la funcionalidad los mantiene inestables entre ser un negocio ambulante y un establecimiento fijo. Así lo señaló en El Economista, buscando enfatizar en la necesidad de normar este “nuevo” nicho de mercado. Misma intención ha despertado el interés de un grupo de personas que ha decidido iniciar  “La Asociación de Food Trucks de Querétaro”, presidida por Cristina Becerra, propietaria de “CB Bakery”.

Discutible es si realmente es un reto para los emprendedores, puesto que, aunque mucha gente no se encuentra familiarizada con el concepto específico, sí está entrañablemente familiarizada con la comida callejera. Pero la novedad siempre es clave para iniciar y el reto sin duda, será sostenerla. Tal vez aún la población mexicana no apropia más bien el concepto “burgués” (pretenderé usarlo así) de algo que resulta divertido entre menos lo sea. Me parece que dado esto, tampoco son gran competencia para nuestros carritos callejeros, afortunadamente; sería muy lamentable para nuestras tradiciones alimentarias (por buena o mala suerte aún no encontramos enchiladas y patitas de cerdo gourmets en plena vendimia del centro histórico). El reto está siendo seguramente para los emprendedores gastrónomos y se aplaude su tenacidad e interés por estas cocinas rodantes que aportaran desde hace mucho tiempo los “chuckwagon” o los retro food truck americanos. También tienen ellos su pintoresca historia, pues sus carritos callejeros empezaron como carretas.

Fue hasta hace poco que la modernidad de este concepto de camionetas comenzaron a aparecer en el D.F, en las colonias Roma y Condesa, donde se conglomeraban muchos jóvenes, mercado de mayor potencial para los food trucks, y no es de extrañarse que pronto representen un significativo porcentaje del consumo restaurantero.

Frente a otra más de tantas trasculturaciones alimentarias, lo único que esta vez buscamos es contextualizar aquello con sabor “a nuevo” y abrir la posibilidad a la experiencia sin derrumbar la belleza del recuerdo y la constancia de lo nuestro. La patria huele, la patria sabe…y seguramente se detiene a comer en el más generoso y pequeño carrito cuyo foco encendido ya desde lejos promete mitigar el hambre. Ω

marceromero70@hotmail.com

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