Comer a la moda

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· Escúchanos los jueves 14:00 hrs en COMA  Y PUNTO de Radio Universidad por el 89.5 FM. Programa de la Licenciatura en Nutrición de la UAQ

Marcela Romero | Gerontóloga social.-

La moda, estadísticamente sabemos, que habla de un concepto común, repetitivo. Es común que se den por dos vías: la externa a nosotros, mediatizada, a fin de sacar provecho a servicios o productos. Y la interna, debido a que transitamos por etapas en que buscamos significarnos a través de diversas necesidades, como el identificarnos con otros, seguir las costumbres, lograr más practicidad, etcétera. Hoy hablaremos de aquello que se vuelve común seguir entre la población respecto a sus decisiones alimentarias.

Interesarnos por la salud es en verdad interesarnos por nosotros mismos

En diferentes etapas buscamos estas significaciones; por ejemplo, de pequeños la moda es aquello que resulte divertido y relativo a películas y súper héroes. Es así que vemos una publicidad en alimentos dirigida a niños con productos llenos de colores, de imágenes de dichos súper héroes y con juguetitos agregados. En estas modas es importante reconocer el riesgo que tienen los alimentos llenos de colorantes y azucarados.

Nunca es la solución el negar estos productos, pero sí el moderarlos. En cuanto a los que tienen premios es frecuente escuchar a los papás que a razón del gasto (pues generalmente son “plus” de una colección),  exigen a los pequeños “al menos consumirlos”. Aquí el daño al bolsillo es doble, pues se “invierte en la enfermedad”.

Debemos de prestar mucha atención a estas modas.En los escolares cercanos a la adolescencia y los ya adolescentes. el común denominador es identificarse por compartir el momento de los alimentos, la fila de la tienda, la bolsa de las frituras, etc. Los cuidados higiénicos serán cruciales, así como tomar decisiones como colectivo organizado de padres y madres de familia; de forma que pueda ponerse atención a lo que queramos se oferte en las cafeterías. Supervisando que ya se exige la moderación en la venta de productos poco saludables. Aislar a nuestros hijos nuevamente no es la solución, sino la acción en focos de riesgo colectivos.

Durante la adolescencia y la juventud se suma el riesgo de las modas de dietas restrictivas a fin de “ponerse a la moda” en cuanto al estereotipo físico que lamentablemente se mediatiza y ha costado tantas vidas. Aspectos de inequidad de género que en otra edición abordaremos, ponen en gran riesgo particularmente a las mujeres. Incluso en edades adultas. Pues aquí la moda puede ser incluso “no comer”. Cuidado. No es suficiente creer que están comiendo nuestros hijos e hijas, sino validarlo en su comportamiento y su estado físico.

En las y los adultos se presenta también este interés por ser parte de modas alimenticias, toda vez que ofrecen aparente practicidad de opciones también aparentemente saludables o muestran a gente conocida dando cuenta de su efectividad…

También hay modas de otro carácter: Que ofrecen respuesta a preocupaciones específicas, ambientalistas, espirituales o científicas, entre muchas otras. Por ejemplo, todos los tipos de vegetarianismo, las dietas libres de gluten, las dietas de los grupos sanguíneos y muchas otras. Cuando estudiaba la carrera, decía nuestra maestra que lamentablemente, una dieta se volvía famosa si consideraba alimentos exóticos, si le ponían un nombre interesante, si era muy restrictiva o implicaba sacrificios y si además alguna persona pública la sugería. No tardé en verlo, pues cuando establecemos planes dietéticos con alimentos normales, la gente se asombra y desconfía, siendo frecuente escuchar: “¿voy a bajar de peso comiendo tortillas?”…y sí….por si tenía usted la duda, es completamente posible.

Consejo práctico: Revise su carrito de supermercado, piense (mejor si es en familia) ¿por qué elegimos lo que ahí está?¿es real lo que me invita a adquirirlo?

Afortunadamente la tercera edad es más tranquila y se guía más por sus propias costumbres. Tal vez acaso se vean un poco persuadidos por modificaciones relativas a la salud, más aún si tienen acceso a internet, medio en que se bombardea todo tipo de información pseudo milagrosa sobre alimentos y otros productos nutricios. Con lo cual quisiera desmentir a los que dicen que es por salud que buscamos estas modas alimenticias, sin que sea la última de las razones, pero es claro que a lo largo de la vida en la postmodernidad tienen más peso los valores estéticos, de estatus, prestigio, gusto, etc. que un interés genuino por la salud.

Interesarnos por la salud es en verdad interesarnos por nosotros mismos y así, buscar una fundamentación sólida con apoyo de expertos del área sobre lo que habremos de comer. Con poco o mucho dinero, con nuestras condiciones específicas de edad, salud, sexo y cultura. Una población con una educación que valora su salud, no da lugar al acriticismo frente a las modas alimenticias. Como decía en un inicio, apostar a una moda alimenticia, no sólo pega en el bolsillo de forma inmediata, sino posibilita una tendencia a gastos futuros en salud que podrían evitarse.

Consejo práctico: Revise su carrito de supermercado, piense (mejor si es en familia) ¿por qué elegimos lo que ahí está?¿es real lo que me invita a adquirirlo?¿contribuye a mi salud o a mi enfermedad? Nosotros hemos estudiado la “composición” de un carrito de supermercado en día de quincena y podemos asegurarle que la mayoría de los productos “saludables” de moda que con amor y confianza usted compra, sólo están atentando a su bolsillo y su salud. Prometo abordarlo en otro artículo, pero si usted se deja apoyar por un experto o se sumerge en estas tres preguntas y al menos le generan más dudas que respuestas, le prometo que va en mejor camino. Ω

marceromero70@hotmail.com

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