Año Internacional de las legumbres

· Escúchanos los jueves 14:00 hrs en COMA Y PUNTO de Radio Universidad por el 89.5 FM. Programa de la Licenciatura en Nutrición de la UAQ

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Para alcanzar un estado de nutrición óptimo y así de salud, un grupo de alimentos de gran importancia para el nutriólogo, es el de las leguminosas o legumbres. Ambos términos pueden ser usados, siendo la diferencia en que el primero hace referencia a la planta, mientras que el segundo término, se refiere únicamente a la semilla extraída de la vaina de las leguminosas (la planta).  Sin embargo pueden ser utilizados de manera indistinta, tratándose de estas plantas pertenecientes a la familia Fabaceae y que son además comestibles, como las habas, lentejas, alubias, frijoles y chícharos entre otras.

Muchas legumbres están considerados como producto básico de la canasta de alimentos y además se consideran parte de una dieta saludable por su importante aporte de proteínas y de fibra a la dieta. Ello ha sido asociado a una dieta preventiva y de atención a la obesidad, diabetes Mellitus, afecciones coronarias y cáncer. Por otro lado, son poderosos alimentos debido a que no aportan colesterol, no contienen gluten y aportan cantidades considerables de hierro y zinc; de bajo índice glicémico, bajo aporte de grasa y, en algunas especies particulares, podemos encontrar factores nutracéuticos o de beneficio adicional a la salud.

Las leguminosas no sólo nutren al humano, sino a la tierra misma, pues su capacidad de fijación de nitrógeno permite contribuir a aumentar la fertilidad del suelo resultando en efectos positivos para el medio ambiente. Requieren poca agua para su producción en comparación con productos como carnes de ganado o de ave (consideradas proteínas de mayor costo económico y ambiental) y hasta los residuos se pueden aprovechar como forraje.

Han sido parte esencial de la dieta del hombre, que se remontan hace 8000 años y son valoradas como un ingrediente versátil de toda cocina, desde la más rica hasta la más pobre, pues suelen ser proteínas más accesibles que otras, pero que además son fáciles de almacenar sin que pierdan propiedades ni valor nutrimental durante varios meses.

Las anteriores muestran la gran importancia de las leguminosas desde diferentes ángulos de análisis, tanto nutricionales como alimentarios, económicos y ecológicos. A razón de ello fue que el año 2016 fuese declarado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) como el “Año Internacional de las Leguminosas”. Su lema: “Semillas nutritivas para un futuro sostenible”, no sólo pretende recordarnos estas características positivas que poseen como producto alimenticio. Sino que además la FAO desea que se centre la atención en ellas por su función sostenible orientada a la seguridad alimentaria y a la nutrición.

La Asamblea de la FAO así promoverá todo este año su utilización y consumo en la dieta; así como fomentar la producción mundial de las mismas con rotación de cultivos y hacer frente a problemas de comercio de las mismas. Invita a concientizar respecto a los beneficios de las legumbres y promover agricultura sostenible y también abre las puertas en colaboración con los gobiernos, el Concejo Económico Social y a todos los interesados a que aporten con ya sea desde programas sociales, sector privado o contribuciones voluntarias y otras formas de apoyo al año.

Además la importancia de esto, puede vincularse con el interés de la Organización Mundial de la Salud sobre la Diabetes en este año, orientación del Día Mundial de la Salud celebrado el 7 de abril, como foco de atención ya que en el 2012 fue causa de aproximadamente 1.5 Millones de defunciones, de los cuales un 80% ocurrieron en países de ingresos bajos y medianos. Para el 2030 según la OMS será la séptima causa de defunción mundial, y para ello, la oportunidad perfecta se dispone a las leguminosas para demostrar el potencial que tienen en los campos de la salud, la economía y la alimentación.

No obstante su importancia y existencia tradicional en nuestras mesas diarias, la ausencia del consumo de leguminosas en diferentes patrones alimentarios humanos, es preocupante. Tras haber sido vinculadas malsanamente con dietas estereotipadas como pobres, carentes de prestigio e incluso de “baja calidad nutricia”, la gente hace décadas se vuelca en sustituirlas por proteínas animales y de cereales. Todos ellos con características importantes, que debieran aparecer en la dieta sin sustituirse preferentemente.

En hogares con menor capacidad económica, la mezcla de cereal-leguminosa sí nos aporta una mejor calidad de proteína con la cual puede un tanto sustituir a la proteína de origen animal. Aspecto considerado también por los que prefieren con consumir animales o más conscientes del daño ecológico de esta producción.

Ahí entonces la invitación a recuperarlas, guisadas, asadas, tostadas. Cual sea su preferencia, las gastronomías del mundo nos han enseñado deliciosas maneras de prepararlas y consumirlas. Éste es su año, que lo sea siempre. Ω

marceromero70@hotmail.com

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