Aborto, la palabra prohibida

La Red por los Derechos Sexuales y Reproductivos en México es una red ciudadana conformada en 2003, integrada por mujeres y jóvenes activistas, comprometida con la construcción de una sociedad que viva, difunda, defienda, exija y vigile el respeto a los Derechos Sexuales y Reproductivos.

Maricruz Bárcenas  | Lesbiana feminista.-

El pasado 8 de marzo, la Alianza Nacional por el Derecho a Decidir (ANDAR   https://www.facebook.com/alianza.andar/?ref=ts&fref=ts)  inició su campaña “Tú puedes elegir un aborto legal” en distintos estados de la república.  La información que se brinda está enmarcada en la Norma Oficial Mexicana 046 (NOM 046 http://ketzalkoatl.com/la-nom-046-y-su-importancia-para-los-derechos-reproductivos-de-las-mujeres/), que garantiza el acceso a un aborto legal y seguro cuando es producto de violencia sexual. En Querétaro, como en otros estados de la república, ha generado que algunas personas conservadoras pretendan, por medio de la censura, impedir que las mujeres estemos informadas aun cuando nuestro futuro depende de ello.

Entre las actividades realizadas en la campaña están las bardas informativas que anuncian “Si quedaste embarazada por violencia sexual, puedes elegir un aborto legal. Nosotras te acompañamos de manera segura y gratuita”; la ubicada en la colonia Los Fresnos fue pintada de blanco para ocultar que en Querétaro el aborto es legal por causal violación sin embargo, a la frase “violencia sexual” no le hicieron ni un rasguño, ¿por qué? ¿por qué “aborto legal” es censurable pero no “violencia sexual”?

Supongamos que los encargados de ejecutar la censura tenían poca pintura y viéndose obligados a elegir una de las tres oraciones, optaron por cubrir las que brindan posibilidades concretas para las mujeres y niñas que por ahí transitan, pero ¿qué hay de peligroso en esos enunciados? ¿Será que ellas podrían hablar entre sí, generar sus propias opiniones, compartirlas con otras mujeres y volverlas acciones fuera de la aprobación masculina? ¿será que “violencia sexual” no la borraron porque nos hemos acostumbrado a ella… o porque es una advertencia?

En la sociedad que vivímos, a las mujeres no se nos permite decirlo todo, hablar de todo, ni tampoco hacerlo en cualquier circunstancia. Nuestra corporalidad se obstaculiza, se inhibe y se excluye cuando se nos juzga peligrosas, cuando en nuestra palabra anticipan que atentaremos contra la rígida frontera de la servidumbre, pero, ¿en función de qué o de quiénes funcionan los límites?

La censura busca desaparecer aquello [aborto legal] en lo que se aplica. No se pretende prohibirlo nada más, se busca eliminarlo, dejarlo fuera de lo visible, pero en especial, de lo posible. Se resuelve ésto bajo el criterio de lo más personal e íntimo que tiene una mujer, de todo aquello que la define como humana, o mejor dicho, de negar su humanidad: la libertad de pensar y elegir sobre su propio cuerpo y su existencia misma.

La violencia sexual no es un jugueteo romántico o deseo sexual y erotismo, siempre es una demostración de poder, de la dominación de hombres sobre las mujeres. Los violadores son moralizadores que pretenden aleccionar a las mujeres que desacatan de cualquier forma al orden patriarcal; no se les encuentra en forma de monstruos enfermos, enormes, feos y malolientes, son hombres comunes, un papá, un esposo, un hermano, un hijo, un tío, un primo, un vecino, un amigo… hombres adaptados a la perfección en la sociedad, transitan en espacios urbanos, rurales y periurbanos, son hombres ricos, empobrecidos y de clase media, blanco-mestizos, afrodescendientes e indígenas, son intelectuales y alfabetas funcionales. Y las víctimas, a quienes se les niega la información de aborto legal, son todo lo anterior y también mujeres.

Censurar el tema del aborto es un mensaje que tiene destinatarias, y no son nada más las que trabajan activamente en la campaña, son las niñas y mujeres embarazadas en una violación a quienes se les reafirma una y otra vez que su cuerpo no es suyo; con la censura están diciendo: “no pudiste elegir no pasar por un evento de indefensión y brutalidad, no podrás elegir qué hacer con el embarazo producto de esa violencia, como tampoco lo harás después de eso”.

A la censura le sigue la intimidación, con frases como “son asesinas”, la sociedad se posiciona como juez, como elemento regulador del cuerpo y de la vida de las mujeres, sin embargo, esas expresiones pocas veces se acompañan de un juicio moral y ético hacia los violadores, revictimizando y colocándolas a ellas como culpables por provocadoras de la violencia que viven. La obligación de parir el producto de una violación no es distinta a la obligación de guardar silencio para proteger al violador, ambas se encargan de minimizar y reproducir la degradación de una mujer a objeto.

Todo lo anterior supera la anécdota cuando lo comparamos con la información ofrecida por la Secretaría de Salud del Estado de Querétaro, que de 2009 a junio de 2016, realizó sólo una interrupción legal del embarazo por la causal de violación, por la nula difusión de ese derecho por parte de las instancias gubernamentales, como se puede evidenciar en la propia página de la SESEQ (http://www.seseq.gob.mx/) que no cuenta con información al respecto.

Nadie podrá decirnos si los mismos que censuraron lsa barda no son violadores, tampoco sabremos si quienes miraron el acto y no dijeron nada no son cómplices pasivos de otros violadores. La censura es una advertencia que llama a no revelarnos, a seguir pariendo con dolor los productos engendrados con dolor y a seguir mirando impasibles la violencia machista que en México se toma la vida de al menos siete mujeres diarias. Prohibir la palabra aborto no protege a los cigotos, mantiene a las mujeres bajo el dominio masculino, como reproductoras materiales y simbólicas de la sociedad.

La intransigencia, la superstición, la misoginia y el miedo a lo desconocido se reflejan en las decisiones políticas, económicas y sociales más nefastas para las mujeres. También se refleja en la cotidianidad; cubrir bardas, retirar carteles de postes o denunciar publicaciones en redes sociales que hablan de aborto legal por violación no se trata de oponerse a las feministas porque su postura ética y política no coincide con las valoraciones morales y religiosas de las personas conservadoras; con esos actos, lo que se está diciendo es que la información y el debate está vedado para las mujeres, que no deben hacerse preguntas, no pueden obtener respuestas, tampoco exponer sus puntos de vista ni disentir del mandato de la maternidad abnegada.

Para más información sobre aborto legal por violación:

http://andar.org.mx/index.html Ω

Web: http://www.ddeser.info/

Fb: /ddeserqro y /DdeserJovenesQro

Tw: @DdeserQro

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